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CARA O CRUZ

Dr. Ruben Pasquali

05/01/2020
Así fue el contraste entre las últimas semanas de diciembre y el comienzo de 2020. Así son las expectativas de muchos participantes del mercado. Y así será el resultado de nuestras inversiones dependiendo de la forma en que se resuelvan temas claves por parte de la actual administración. Y la reestructuración de la deuda pública está en el centro de la escena. Es el punto medular no solo pensando en el presente sino con una visión de futuro, casi siempre indescifrable en un país como Argentina.

 


CARA O CRUZ

 

 

         Así fue el contraste entre las últimas semanas de diciembre y el comienzo de 2020. Así son las expectativas de muchos participantes del mercado. Y así será el resultado de nuestras inversiones dependiendo de la forma en que se resuelvan temas claves por parte de la actual administración. Y la reestructuración de la deuda pública está en el centro de la escena. Es el punto medular no solo pensando en el presente sino con una visión de futuro, casi siempre indescifrable en un país como Argentina.

     Y para lograr una negociación exitosa es necesario acompañarla de un plan que la haga sustentable en el tiempo. Aquí nos metemos en el tema de los distintos equilibrios a que debe tender la economía y por supuesto en el tan ansiado crecimiento. Ninguna de estas cuestiones se resuelve en el corto plazo. Pero los mercados van reflejando día a día, en el idioma de los precios, las distintas decisiones que se van tomando en materia económica. Estamos al comienzo de un proceso que se presume va a demandar algunos meses antes de poder tener un panorama completo.

     La historia nos enseña que existen ciclos de mercado que se originan por distintas circunstancias o momentos muy particulares.  En esos ciclos se suelen verificar ciertos patrones de comportamiento que bien aprovechados pueden redundar en ganancias muy importantes para aquellos inversores que logren identificarlos. Se trata de mirar el bosque y no el árbol que me tapa la visión. Es observar el panorama completo pudiendo separar el ruido del día a día del mercado.

     Y en este punto tiene más importancia que el conocimiento técnico que se pueda tener sobre un activo en particular, la psicología del mercado. Me refiero a la estabilidad emocional al servicio de una estrategia financiera.

“La mayoría de los hombres no carecen de fuerza, sino de constancia” decía Voltaire. No somos seres racionales, somos seres emocionales que razonan. Esta es la razón, valga la redundancia, por la cual en todos los deportes hay un DT o coach instruyendo órdenes, jugadas, opiniones o puntos de vista. La parte psicológica/emocional juega un papel fundamental en cualquier ámbito de nuestras vidas. El punto más débil en el plan de acción de un trader es el factor psicológico.

     ¿Porqué ponemos tanto énfasis en este tema?

Porque es importante tener un diagnóstico lo más claro posible -imposible tener certezas- y actuar en consecuencia. La volatilidad es inevitable y más en un mercado pequeño como el nuestro. Es necesario buscar señales del mercado como quien sigue las huellas en busca de una presa codiciada. La baja del volumen negociado en las últimas jornadas con precios a la baja pudo ser una señal de que algunos inversores apuraron compras para que ingresen en sus tenencias de 2019 y evitar el pago de bienes personales en bonos y acciones. También es posible razonar que algunas ventas para realizar utilidades luego de fuertes subas en algunos títulos públicos se postergaron en los últimos días de 2019 para que al ser liquidados este año no tributen el impuesto a la renta financiera.  Como sea, alguno de estos comportamientos pudo “ensuciar” el normal desarrollo de los precios. La respuesta está abierta y será revelada en las próximas semanas.

Finalmente, el precio de un activo es un estado de ánimo en un momento dado y lo que realmente importa es el valor. La historia nos enseña que los mercados pueden comportarse mucho tiempo de una manera irracional, pero en algún momento como "el agua" tienden a buscar su valor intrínseco.

     Es muy diferente la visión de quien espera una negociación de la deuda traumática o amigable. Por ahora no hay certezas, solo algunas señales. También hay riesgos aceptables o no. Y cada inversor tiene una aversión al riesgo diferente. La única certeza que tengo es que cuando aparezcan las “certezas” los precios serán otros. También hay que distinguir entre lo probable y lo posible. Y en este caso creo que el gobierno buscará la posibilidad de encarar una salida que le asegure un mínimo de asistencia crediticia en los próximos años. Porque está al comienzo de la gestión (un dato clave en mi opinión) y tiene aspiraciones a futuro. Como dice el refrán, en este caso tal vez la necesidad tenga cara de hereje y se dejen algunas convicciones de lado. Si el razonamiento es correcto hay un gran recorrido por delante, no exento de correcciones.

     Las acciones tienen por delante un panorama dual. Muchos razonamientos nos conducen a ellas. No solo por su retraso relativo, sino porque están dadas las condiciones para que sean utilizadas como refugio de valor como tantas veces en nuestra historia bursátil. El dólar maniatado por el cepo y las tasas en franco retroceso y probablemente perdedoras frente a la inflación, dejan a la renta variable como una alternativa de inversión atractiva. Pero a pesar de tener un Merval en dólares por debajo de un tercio del máximo de 2018, el panorama no es igual para todas.

     Una empresa que tiene precios regulados en un medio en el cual asistimos a declaraciones de distintos funcionarios nacionales y provinciales compitiendo para congelar más rápidamente las tarifas no va a evolucionar de la misma forma que una empresa que puede generar divisas a través de la exportación de parte de su producción.  Hay sectores estratégicos para el gobierno como Vaca Muerta que pueden ser más beneficiados que el sector financiero, que además este año comienza a presentar sus balances ajustados por inflación. La primera muestra la veremos a fines de abril con las presentaciones del trimestral a marzo.

Las empresas relacionadas con el consumo y el sector de la construcción verán lentamente mejorar sus ventas, y aún las más endeudadas comenzarán a sentir el alivio de una baja de tasas persistente.

     La muestra sigue, y no es de extrañar como en el juego de las sillas musicales, que las atrasadas en un primer momento ocupen el lugar de las ganadoras un tiempo después.

     El contexto internacional por su parte aporta también una visión dual de la realidad, con novedades que van a impactar en las próximas ruedas relacionadas con el conflicto entre Estados Unidos e Irán.  Si bien la opinión de varios expertos en el tema es que muy difícilmente el conflicto termine en una guerra entre los dos países, la sensación es que Trump está jugando al fleje y mucho tiene que ver con ello su situación personal con el impeachment y sobre todo las elecciones de fin de año.

     El petróleo y el oro son los activos que primero reaccionaron y probablemente los de mejor evolución si el conflicto escala. Un dato que potenció la suba del crudo el viernes fue que la Agencia Internacional de Energía dio a conocer una baja fuerte en los inventarios de petróleo en la última semana de diciembre. En medio de esto la bolsa americana cerró un año excepcional tocando máximos históricos y con relaciones técnicas como el PER por encima de los 21 años, mostrando claramente que o mejora la rentabilidad de las empresas a futuro o necesariamente veremos algún tipo de corrección. Por eso hay quienes ponen en la mira a los activos europeos por sobre los americanos para este 2020. También los países emergentes pueden verse favorecidos sobre todo si se acentúa la debilidad del dólar que se observó en las últimas semanas de 2019.

El año comienza con muchos desafíos en los distintos mercados, pero también con oportunidades. Identificarlas correctamente es la llave del éxito. Adaptar el riesgo a cada perfil de inversor es una tarea en la que podemos ayudarlos para lograr sus objetivos financieros.

Como inversores bursátiles debemos ser realistas, pero también necesariamente optimistas. No se trata de masticar vidrio, pero tampoco dejar de buscar permanentemente los beneficios que un mercado sobre todo como el nuestro nos pueda proporcionar.

Aunque muchas veces la historia nos condene. Como decía Voltaire: “Cuanto más tiempo nos detenemos en nuestros infortunios, mayor es su poder para hacernos daño.”

 

Dr. Ruben  Pasquali
Mesa Fernández Laya SA

Saludos Cordiales


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