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PRECIOS CUIDADOS

Dr. Ruben Pasquali

13/01/2020
La mejor manera de reducir la pobreza es bajar la inflación. Por eso, además de programas de ayuda a los más necesitados el gobierno lanzó una serie de medidas de corto plazo con congelamientos y precios cuidados, mientras se trata de estabilizar la macro y armar un plan económico sustentable.

 


                         

PRECIOS CUIDADOS

La mejor manera de reducir la pobreza es bajar la inflación. Por eso, además de programas de ayuda a los más necesitados el gobierno lanzó una serie de medidas de corto plazo con congelamientos y precios cuidados, mientras se trata de estabilizar la macro y armar un plan económico sustentable.

El congelamiento tarifario por 180 días en los precios de los servicios públicos, peajes en autopistas del área metropolitana y combustibles, y sobre todo el congelamiento del dólar con el complemento del programa de Precios Cuidados son medidas que apuntan en esa dirección. Pero esto no constituye un programa antiinflacionario de largo plazo, sino más bien un calmante de corto plazo y con duración limitada que busca ganar tiempo mientras se resuelven los temas de fondo.

La desindexación a las jubilaciones, el aumento en las retenciones, el impuesto al dólar, con mantenimiento del cepo incluido, y el incremento en las alícuotas al impuesto a los bienes personales son decisiones que apuntan a reducir una de las causas de fondo como es el desequilibrio fiscal.  Pero el tema central a resolver es la reestructuración de la deuda pública. Y la presentación de un plan que la haga sustentable a los ojos de los acreedores.

 El camino es largo y se están dando los primeros pasos en esa dirección. Por eso las declaraciones de algunos funcionarios del FMI durante la semana pasada aprobando el primer mes de gestión de Alberto Fernández. Pero tenemos por delante una maratón, no una carrera de 100 metros. Y el tiempo es corto, cortesía de una deuda que concentra sus vencimientos más importantes en el segundo trimestre del año. Por esa razón es clave la velocidad de la negociación.

Si analizamos la semana financiera los puntos más salientes muestran que en la primera semana plena del año las acciones retomaron la senda alcista luego de un comienzo de año con algunas dudas. Los bonos recuperaron terreno nuevamente, lo cual hizo retroceder casi 7% al riesgo país y las tasas tuvieron              -sobre todo el viernes- un retroceso importante a partir de que el BCRA reglamentó una nueva reducción del límite inferior de la tasa de interés de LELIQ de 3 puntos, pasando de 55% a 52%. También, ofreció a los bancos la posibilidad de reducir encajes que no generan rentabilidad a cambio de aumentar los créditos para las PyMEs a una tasa máxima del 40%, lo cual abre un negocio para los bancos detrás de estas líneas de crédito.

Por su parte el dólar en sus versiones CCL y MEP tuvieron recuperaciones levemente superiores al 2% aumentando el nivel de la brecha cambiaria. La fuerte baja de las tasas en la semana y la emisión de los últimos días influyeron para que se de este comportamiento.

Mirando a futuro hay por lo menos 3 aspectos que quisiera destacar en esta nota.

En primer lugar, en el mundo financiero también tenemos algunos precios cuidados.

 El más importante es el precio del dólar oficial. Por ahora el gobierno tiene margen para mantenerlo sin sobresaltos mientras se resuelven otros temas claves como la negociación de la deuda y acuerdos precios-tarifas-salarios. La atención está puesta en la velocidad de la negociación y el termómetro pasará a ser la magnitud de la brecha cambiaria. Y esa brecha va de la mano con el nivel de riesgo país, que es igual a decir que está emparentado con la confianza que el gobierne inspire a los bonistas.

El otro precio cuidado es el nivel de las tasas de interés. Un arma poderosa para hacer reaccionar al crédito y por ende dinamizar la economía. Como mencionamos más arriba, fueron muy importantes las medidas implementadas por el BCRA esta semana.

Párrafo aparte para los bonos en pesos que nuevamente tuvieron una semana de brillo con mejoras significativas en sus paridades. Claramente la baja de las tasas mejora sus paridades, a lo cual hay que sumar la posibilidad bastante certera de que los vencimientos sean honrados mientras se negocia la reestructuración de la deuda y a partir de las nuevas emisiones de letras que viene colocando el gobierno. Finalmente, la estabilidad cambiaria también explica en gran medida este comportamiento de los inversores.

El segundo punto que quiero destacar tiene que ver con una oportunidad de inversión que se abre en el escenario actual. Está claro que vamos a una desindexación de la economía y que muchas de las principales variables y precios tendrán probablemente -a excepción de los salarios, o una franja de ellos- un comportamiento negativo en términos reales. Las tarifas, muy probablemente las tasas de interés y también el dólar que presumiblemente -salvo que el gobierno se enamore de su utilización como ancla antinflacionaria- en su versión oficial tendrá un incremento ligeramente inferior a la inflación. A partir de esta premisa los bonos que ajustan por CER lucen como una alternativa más que interesante porque cotizan con paridades muy bajas y a pesar de cualquier eventual reestructuración prometen un rendimiento superior a las alternativas tradicionales.

El tercer punto que quiero remarcar tiene que ver -si se mantiene el escenario planteado- con la virtual desaparición de las alternativas de inversión tradicionales para los ahorristas e inversores. El dólar con cepo e impuestos, las tasas en retroceso y posiblemente negativas en términos reales y los bonos con las excepciones que mencionamos debiendo enfrentar un proceso de reestructuración. Claramente es una inducción al consumo, que es un objetivo de política económica para mover la rueda de una economía que viene de un proceso recesivo. En ese escenario son las acciones las que pueden capturar gran parte de la recuperación. Por eso vemos subas de precios importantes en sectores ligados al consumo, lo cual se puede trasladar a otros sectores si el ciclo del crecimiento logra expandirse. Estamos en las fases preliminares y los mercados votan a diario. Pero las expectativas van en esa dirección, más allá de que nos acerquemos a zonas de lógicas tomas de ganancias a la espera de que nuevas señales indiquen que se avanza en los temas pendientes.

En el plano internacional parece haberse distendido el conflicto entre Estados Unidos e Irán que generó mucha volatilidad a comienzo de semana. Por su parte el próximo día 15 de enero se debería rubricar la fase 1 del acuerdo comercial entre USA y China lo cual despeja el corto plazo de incidentes por este tema, en un año electoral en el cual Trump buscará su reelección.

Sin embargo, no todas son buenas para las acciones norteamericanas que muestran solidez para mantenerse en zona de máximos. Los datos de empleo de la economía de Estados Unidos que se conocieron en la semana vinieron por debajo de las expectativas y fueron prácticamente ignorados por el mercado. Sin embargo, es un dato importante que a muchos economistas preocupa porque es una luz amarilla en el tablero económico. Concretamente, el crecimiento del empleo en Estados Unidos se desaceleró en el mes de diciembre. Las nóminas no agrícolas crecieron en 145.000 puestos cuando se esperaban al menos unos 164.000. Asimismo, el nivel de ingresos medios por hora disminuyó al 2,9% interanual. A pesar de eso, la economía norteamericana mantiene la tasa de desempleo en el 3,5% anual. Por el momento, el foco está puesto en el contexto internacional y no en los datos de la propia macro por eso Wall Street sigue coqueteando en las alturas.

Dr. Ruben  Pasquali
Mesa Fernández Laya SA

Saludos Cordiales

 


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